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La banda sonora de la serie Curro Jiménez

Contextualizando

Samuel Hoffman
Samuel Hoffman

Hasta hace un tiempo era habitual que en las películas de la gran pantalla y producciones de televisión los actores secundarios, y gran parte del personal participante en la producción, fueran anónimos, “uncredited” tal como aparecen en las actuales bases de datos de cine.

 

Un caso paradigmático, y que también investigué, es el del thereminista estadounidense Samuel Hoffman (1903-1967). Este músico trabajó en Hollywood con grandes directores de cine como Alfred Hitchcock, Billy Wilder o Robert Wise; con compositores de primera categoría como Miklós Rózsa o Bernard Herrmann; y en importantes producciones como Spellbound (1945), The Lost Weekend (1945) o The Day the Earth Stood Still (1951). Jamás apareció en ningún título de crédito y hasta hace bien poco no pudimos poner nombre a este artista.

 

En nuestro país no podíamos ser menos y lo mismo le sucedió al guitarrista que trabajó en la serie de televisión “Curro Jiménez”.

La serie Curro Jiménez

Fernando Sor
Fernando Sor

A mediados de los años 70 empezó a emitirse en TVE una serie ambientada a principios del siglo XIX, época en la cual Napoleón I Bonaparte quería apoderarse de la península Ibérica y poner a su hermano como gobernador.

 

Una pequeña parte de la sociedad peninsular de la época estaba de acuerdo con el cambio y se convirtieron en “afrancesados”, es decir, españoles que, además de compartir la misma ideología, adoptaban vestimentas y modales al estilo francés, cosa que desde el punto de vista de las costumbres del momento quedaba un poco ridículo, por eso les llamaban despectivamente “currutacos”. El importante compositor y guitarrista clásico Fernando Sor (Barcelona, 1778 - París, 1839) fue uno de esos “afrancesados”, una vez instalado en París no se le permitió nunca más entrar en España.

 

Todo lo comentado sale reflejado en los capítulos aunque lo más importante de la serie, y relacionado con lo anterior, es otro fenómeno de la época: el bandolerismo andaluz.

La guitarra en el siglo XIX

Guitarra del siglo XIX
Guitarra del siglo XIX

Su organología en ese momento era diferente a como se le conoce actualmente, el instrumento era más pequeño y sus cuerdas eran de tripa, esto va bien saberlo para detectar anacronismos en las escenas donde aparecen guitarras. A principios del siglo XIX la guitarra estaba en pleno auge en toda Europa, tanto a nivel popular como académico, las culturas ajenas a la hispánica fueron precisamente las que bautizaron a este instrumento como “guitarra española”.

 

Aunque actualmente siempre vinculamos el flamenco con la guitarra, en esa época era una novedad y su papel era muy secundario, hasta bien entrado el siglo XX no se normalizó dentro de ese género y no consiguió tener voz propia, esto también va bien saberlo de cara al tema de los anacronismos. De hecho, la mayoría de repertorio popular español de esa época lo encontramos en partituras para guitarra clásica.

La banda sonora

Antón García Abril
Antón García Abril

Este es uno de los puntos fuertes de la serie, es de gran calidad e interpretada por instrumentos y músicos de verdad, nada que ver con las series de la actualidad.

 

En ella tenemos acreditados a dos grandes compositores, aunque después veremos que hay más, como el argentino Waldo de los Ríos (Historias para no dormir) o el gran Antón García Abril (El hombre y la Tierra), compositores habituales de las series televisivas de la época.  Vale la pena comentar que la aportación que hizo Waldo a la serie fue una de sus últimas obras, desgraciadamente se suicidó en 1977 a la edad de 42 años.

 

De la banda sonora sólo han pervivido en las manos de los músicos los temas escritos para guitarra, los guitarristas flamencos llevan años tocando esas encantadoras obras sin saber a ciencia cierta quien fue su autor ni el intérprete original, esa es la razón de este trabajo.

Waldo de los Ríos (1934-1977)
Waldo de los Ríos (1934-1977)

La investigación

En el año 2014 un alumno de guitarra, Santi Pascual (reconocido shifu (maestro) en el arte marcial del Wing Chun en España), me hizo rememorar la banda sonora gracias a que quería tocar un tema de esta. Indagué al respecto y me llevé varias sorpresas:

  1. La banda sonora no había sido editada en CD ni en ningún otro soporte sonoro.
  2. La información de los créditos, respecto a la música, era paupérrima e incluso confusa. Era imposible saber que había escrito Waldo de los Ríos o que Antón García Abril; o si habían más músicos implicados.
  3. Lo más importante para mí: no estaba acreditado el intérprete de guitarra.

Inicialmente supuse, aunque con mis dudas, que los temas de guitarra pudieran pertenecer a Antón G. Abril ya que él tiene una importante producción para guitarra clásica. No me cuadraba el estilo con Antón ya que tiene un lenguaje musical bastante diferente, esas obras tenían mucho de música popular andaluza y flamenco pero ejecutadas con la pulcritud de un guitarrista clásico. Estuve investigando en internet y en ese momento no había información al respecto, incluso pregunté a RNE y no obtuve respuesta.

 

Al final tuve que sacar la partitura de oido nota a nota a partir de algunos capítulos en los que los diálogos no molestaban demasiado, las versiones que encontré por otros guitarristas se alejaban del original ya que se tomaban ciertas libertades de ejecución.

 

Una vez transcritos algunos de los temas decidí compartirlos en internet (youtube) para exponer el problema de la acreditación y ver si alguna persona podía ayudar al respecto. Como suele pasar empezaron a responderme personas con informaciones y opiniones infundadas, me di cuenta que era un tema desconocido para los guitarristas y que seguramente esa información estaría en un círculo de personas muy reducido, y así era.

 

En diciembre del 2019, más de 5 años después de compartir la partitura, se resolvió el misterio. El guitarrista Adolfo Perales Cuadrado, alumno en los años 70 del intérprete de la banda sonora de Curro Jiménez, nos dio la información.

Francisco Jiménez Mejías “Paquito”

Francisco Jiménez Mejías “Paquito” (1935-1991)
Francisco Jiménez Mejías “Paquito” (1935-1991)

Francisco nació en Madrid el 26 de abril de 1935, se crió en el barrio de Chamberí. A principios de los años 50, cuando ya tenía cumplidos sus 16 años, ingresó en su primera compañía musical, de esta forma empezaron sus giras de conciertos por España y Europa.

 

Sus inicios en la guitarra fueron de formación clásica pero con el tiempo dominó el lenguaje flamenco y toda su idiosincrasia. Este estilo de guitarra le permitió entrar en la importante compañía “Los chavalillos de España”, creada por el maestro José María Legaza y dirigida por Pepe Cabo, compartió escenarios, entre otros artistas, con Lina Morgan o Paco Manzano. También acompañó a la cantante y actriz María Jiménez, se les pudo escuchar juntos en diferentes emisoras de radio, y a muchos otros artistas.

 

A mediados de los años 60, cuando tenía 30 años, perdió la vista a causa de una enfermedad congénita, ese motivo le obligó a irse alejando de los escenarios y las giras de conciertos. Antes de retirarse había conocido en uno de sus viajes musicales a la andaluza Anita Bonachera, mujer invidente, con la que se casó en 1973 y tuvieron tres hijos.

 

Por entonces Francisco prefirió dedicarse a su familia y a dar clases particulares de guitarra. Uno de sus alumnos fue el guitarrista flamenco Adolfo Perales Cuadrado, Francisco le instruyó del año 1974 al 1979, después Adolfo siguió sus estudios con el maestro Andrés Batista aunque nunca perdió la relación y buena amistad con su primer maestro.

 

En esa época la productora de la serie Curro Jiménez propuso a Francisco la interpretación y grabación de los temas de guitarra de la banda sonora, esa producción abarcó los años de 1976 al 1978. Los registros fueron grabados y producidos por el pianista y técnico de sonido Maxi en su estudio, Maxi también era dueño de la tienda de instrumentos “Musical Maxi” (actualmente Radical Music) fundada en 1956 y situada en la calle Leganitos 12. Parece ser que a partir de esa grabación se editó un LP, aunque al respecto no he encontrado ninguna información.

 

Sobre la grabación de la banda sonora Francisco Jiménez, a modo de broma, comentaba que la música de "Curro Jiménez” ¡estaba interpretada por Curro Jiménez! Y estaba en lo cierto, hay que recordar que a los que se llaman “Francisco”, en un contexto más familiar, se les suelen poner apelativos como Fran, Paco, Pancho o Curro (nombres hipocorísticos).

 

Fueron pasando los años y los temas para guitarra de la serie Curro Jiménez se popularizaron y empezaron a formar parte del repertorio de muchos guitarristas, sobre todo en el ambiente flamenco, con el infortunio de que nadie sabía el nombre de su autor.

 

Francisco Jiménez Mejías “Paquito” nos dejó en 1991 a causa de un cáncer.

Resumiendo

  1. La música de cabecera de la serie pertenece a Waldo de los Ríos.
  2. La mayoría de los temas incidentales de la serie son de Antón García Abril y del compositor argentino Juan José García Caffi.
  3. Muchas de las obras para guitarra fueron escritas por Antón García Abril e interpretadas por Francisco Jiménez Mejías. Son las de estilo neoclásico o neoflamenco (incluso con modulaciones), un ejemplo sería la popularmente titulada “Duelo de navajas”.
  4. Cuando se escucha la guitarra flamenca a solo en un estilo flamenco más tradicional, escenas de mesones o tablaos, son obras interpretadas por Francisco Jiménez Mejías y de su repertorio. Muchas de esas falsetas ya las tocaban alumnos de Francisco ya que las utilizaba en sus clases de guitarra.

Fuentes

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ERIN (1989-1995), primera parte

Grupo musical de Folk Rock Progresivo de Mollet del Vallès (Barcelona)

Artículo dedicado a José Luís Lozano (1966-2017)

Contextualizando

Uno de los logos de ERIN (Marc Xicola)
Uno de los logos de ERIN (Marc Xicola)

Este año 2019 se celebra el 30 aniversario de la creación del grupo musical molletense ERIN. Revisando documentos de la época y echando la mirada atrás uno se da cuenta de la cantidad de cambios que a sufrido la sociedad y más concretamente el pueblo donde nació el grupo, Mollet del Vallès (Barcelona). A esta población llegué con mi familia en 1978, veníamos de Caldes de Montbui aunque nuestros orígenes estaban en Gallecs. Preparando la biografía también me he sorprendido de la cantidad de cosas que me han ocurrido en una simple década, desde mi llegada a Mollet hasta el nacimiento de ERIN:

 

Me planté en Mollet con 10 años de edad con mi álbum de Mazinger bajo el brazo dispuesto a cursar 5º de EGB, 10 años después ya era profesor de música en una de las escuelas del pueblo (Princesa Sofía, actualmente "Escola del Bosc"), concertista, compositor y arrancaba el proyecto ERIN.

 

Creo que antes de adentrarnos en la historia de la banda estaría bien, de cara a contextualizar y calmar mi instinto musicológico, hacer un repaso de como recuerdo el Mollet de esa época y algunos acontecimientos relacionados. Hay que pensar que aunque aún no nos conocíamos allí ya estaban la gran mayoría de los miembros de ERIN, compartiendo el mismo lugar, época y contexto social. Es necesario el repaso para saber de dónde salió cada miembro del grupo, sus influencias y como llegamos a conocernos, en especial con mi amigo José Luís Lozano a quien quiero dedicarle este artículo.

 

Lo explicado es muy localista, hay datos que sólo los entenderán las personas que hayan vivido en Mollet y en el momento referido. De todas formas gran parte de esos eventos seguramente son comunes a muchas poblaciones de la época y habrán equivalencias con otros lugares.

Mollet del Vallès (1978-1988)

¡ATENCIÓN! Lo que explico a continuación no es en ningún momento una crítica, son recuerdos explicados desde el filtro, fijaciones y punto de vista de mi percepción.

Explanada donde actualmente está el ayuntamiento (foto hecha en 1982)
Explanada donde actualmente está el ayuntamiento (foto hecha en 1982)

El Mollet de esa época, visto desde este futuro, da la sensación de que fuera el recuerdo de un sueño surrealista y salvaje, era imposible predecir entonces el futuro en que estamos.

 

 

Antes de llegar a Mollet

Antes de venir a Mollet viví en dos sitios idílicos: mi pueblo natal Gallecs, donde había vivido mi familia desde principios del siglo XX; y Caldes de Montbui, donde fui a parar después de la famosa expropiación de Gallecs. A Mollet llegué bastante cabreado ya que dejaba atrás todas mis amistades de la infancia, el nuevo pueblo me daba cierto pavor por lo enorme que era en comparación de donde venía, de hecho, ahora es muchísimo más grande y se ha convertido en una ciudad.

Educación y quinquis

En Gallecs teníamos una antigua y pequeña escuela, al lado de la iglesia, disponía de una sala donde estaban todos los niños del pueblo juntos. Mi padre ya había estudiado allí en los años 30/40 hasta los 12 años, actualmente no queda ni rastro de esa escuela ni su entorno. Una vez en Caldes ya pude ir a un centro de educación más normal, la Academia Montbui, dirigida por Delfí Dalmau. Aunque el edificio había sido una harinera disponíamos de diferentes aulas (pocas), gimnasio y patio. Un ambiente muy tranquilo y una relación muy agradable con los profesores. Mollet ya era otra cosa.

 

Me inscribieron para hacer 5º de EGB en una escuela cerca de casa, El Divino Maestro (actualmente "Col·legis Nous"), eso sí fue un cambio radical. Desde el primer día ya recibí esa educación clásica de los golpes de regla y los gritos, antes iban así las cosas. El alumnado no se quedaba atrás, tenías a una serie de personajes que se dedicaban a la intimidación y la agresión fácil, si acababas haciéndote amigo de ellos recibías cursillos de como abrir cabinas telefónicas, te vendían algún tirachinas (el «Galea» era mi vendedor oficial) para matar gorriones en las ramblas (cosa que nunca hice) o te ofrecían tabaco, todo muy instructivo para un chaval de 10 años. Por el pueblo tuvimos el honor de tener rondando al famoso quinqui de la época llamado el Torete, también nos visitó el Vaquilla, según dicen, pero este ya no lo puedo confirmar.

 

Hablando de golpes, y como anécdota intercalada, una de las sorpresas que me llevé al llegar a Mollet fue cuando vi un gimnasio con un gran rotulo que ponía «Mister Fiera», ¡y estaba dirigido por el mismísimo Mister Fiera! Estamos hablando de un conocido luchador de los años 70, lo había visto un montón de veces en la tele en el programa de televisión «Fantástico» dirigido por José María Iñigo, en él se retransmitía un espectáculo muy divertido de combates de lucha libre llamado «los héroes del x'ondo». Este artista y deportista casualmente vivía en Mollet del Vallès y su nombre real era Felipe Calvo, originario de Madrid. Prosigamos.

 

Viniendo del campo una necesidad de un niño era salir a jugar a la calle, en Mollet te encontrabas que los parques estaban controlados por bandas de gamberros; en la calle y en algunos bares era habitual encontrarte con yonquis, camellos (todos conocíamos sus pintas y motes) y algún carterista. ¡Íbamos directos a los 80! En esos años la sociedad tenía un problema muy grave con las drogas, recuerdo en Mollet atracos a mano armada e incluso algún asesinato (ajuste de cuentas). Aprovecho este párrafo para rendir homenaje a mi amigo Marinello, desgraciadamente él estaba metido en estos temas aun siendo una persona muy educada e inteligente, su última noche la paso en mi casa antes de ser, presuntamente, asesinado. Esto ocurrió ya en la época de instituto.

 

En general muchos de estos personajes no pudieron llegar a los 90, las drogas y el sida hicieron su trágico trabajo. Recuerdo muy bien el deterioro de algunos compañeros de clase de EGB: conflictos, drogas, cárcel, decrepitud y muerte.

Medio ambiente y pestilencias

La higiene del pueblo nada que ver como es ahora: las calles llenas de bolsas de basura, el suelo lleno de papeles llevados por el viento, y lo más importante: ¡un vertedero pegado al pueblo donde incineraban toda la basura! Por la noche el olor de Mollet era espectacular, al aroma del vertedero había que sumarle el de todas las fábricas que teníamos alrededor. Recuerdo un día paseando por el pueblo como se levanto delante nuestro, mirando hacia Martorelles, un hongo de humo al estilo bomba atómica, supongo que algún percance en una de las fábricas.

 

Actualmente es agradable ver desde el tren, mientras vamos hacia Barcelona, la cantidad de vegetación que adorna el río Besòs, eso, para quién no lo sepa, es muy reciente. En la época que estamos hablando la imagen era dantesca, directamente era un vertedero de productos químicos y desechos aportados por las antes mencionadas fábricas, la vegetación y fauna eran inexistentes (exceptuando alguna rata). Según me cuenta mi padre él de joven se bañaba y pescaba en ese río, con la industrialización descontrolada eso cambió radicalmente.

Los cines

A parte de esas cosas desagradables también teníamos otras de grato recuerdo. Aunque a más de uno le sorprenda: ¡teníamos tres cines en Mollet, y con sesión doble por el mismo precio!

 

La primera película que vi al llegar aquí fue La Guerra de las Galaxias en el Cinema Catalunya (1960-1994), ubicado en la carretera Jaume I. Había tanta gente ese día que la tuve que ver de pie con mi familia, cosa totalmente impensable y prohibida en la actualidad.

 

En esa época teníamos unas vitrinas cerca de los cines con fotogramas de las próximas proyecciones. Las fotos de publicidad del cine Ateneo (actualmente allí está la librería Abacus) estaban llenas de rombos negros tapando, más o menos, las partes púdicas de las actrices. ¡Estábamos en plena época del cine del destape! En los quioscos era aún peor, cuando ibas al quiosco de la rambla a comprar pipas te encontrabas delante de las narices un montón de revistas pornográficas con portadas totalmente explícitas.

 

Por entonces también estaba de moda el cine de terror italiano, a mi me encantaba y siempre que pasaban alguna en el cine Ateneo me acercaba a verlas (casualmente la misma sala donde pasaban películas eróticas). Pues yo y mis amigos (Toni Troyano, Toni Llorens y algún otro), con 13 o 14 años, nos acercábamos al Ateneo, nos dejaban pasar, nos plantábamos a ver nuestra película de terror de Lucio Fulci o Ruggero Deodato y de segundo plato nos ponían una de destape. Incompresible en la actualidad e incomprensible que dejaran pasar entonces a menores de edad a la sala.

 

Otros grandes recuerdos cinematográficos de la época fue ver dos veces seguidas (entonces se podía hacer) Phantasma de Don Coscarelli, contraste radical con el capítulo de la serie Verano Azul que acababa de ver en la tele antes de ir al cine; o en el cine Avenida el estreno de Alien, el octavo pasajero, en este cine era habitual que te lanzaran palomitas (o otras cosas) desde lo alto del segundo piso, donde se situaban los “cinéfilos” más inquietos. A las pocas semanas estrenaron Alien 2 en el cine Ateneo, inocente de mí fui con toda la ilusión a verla y resulta que era una jugada típica de la época del cine italiano: robar títulos de películas conocidas para promocionar producciones de muy baja calidad, años después lo mismo ocurrió con Terminator, Italia sacó Terminator 2 dos años antes que EEUU. Algunas de estas las he vuelto a ver y tienen ese toque gamberro de la época que les da su gracia.

 

Triste final de los Cinemes Catalunya (2003)
Triste final de los Cinemes Catalunya (2003)

Por entonces las películas que proyectaban estaban divididas en varios rollos de celuloide y se notaba el cambio de uno a otro, ¡aún recuerdo a la persona que iba corriendo de un cine a otro transportándolos! Era Juan Uroz Martínez, otra de sus funciones era controlar con su linterna que la gente se pudiera sentar sin percances y dar el toque a los que se comportaban inapropiadamente (información cedida por su hijo). Lo peor era cuando los ponían desordenados y la película perdía todo sentido, pasaba pocas veces pero pasaba. Inolvidables también las maratones de terror en el Cinema Catalunya, allí descubrí a Sam Raimi y su brutal opera prima Posesión Infernal.

 

Coincidiendo con mi llegada a Mollet, verano de 1978, acababan de censurar mi serie favorita, y de todos los chavales de la época, Mazinger Z. Aunque ahora parezca increíble eso podía ocurrir antes en la televisión. Por suerte en Navidades pudimos disfrutar de unos cuantos capítulos más en la tele y el pase veraniego de alguno de sus largometrajes en el Cinema Catalunya.

Arcade y discotecas

Escena del cortometraje "Salmoria Wars"
Escena del cortometraje "Salmoria Wars"

Con la llegada de los 80 llegó una nueva diversión para los chavales: las máquinas recreativas. Por entonces no teníamos videoconsolas caseras, lo máximo que recuerdo era el famoso y primitivo juego Pong que podías conectar al televisor, o los tediosos ordenadores del momento (el Amstrad o el Commodore), que tenías que programarte tu mismo el juego o cargarlo desde una lenta cinta de cassette.

 

En todos los bares de Mollet disponíamos de esas máquinas recreativas arcade:

En el bar Philadelphia recuerdo haber jugado al Galaxian, en el Escorpiu's al Donkey Kong (en ese juego ya aparecía un primigenio Mario Bros), en el Regino al Pengo, el Cal Marfà también era un local al que íbamos habitualmente a jugar, siempre junto al amigo Toni Llorens, que era muy habilidoso con los videojuegos. Cada pocas semanas iban renovando los títulos: AsteroidsPac Man, Arkanoid, Phoenix y un largo etcétera.

Gracias a esta moda ocurrió un fenómeno muy peculiar: niños de poca edad jugando en los bares junto a un montón de adultos que no paraban de fumar, cosa perfectamente permitida en ese momento, hasta el punto que te fumaba en la cara muchos de los profesores de EGB, el doctor de cabecera en plena consulta y hasta tus compañeros en clase ya en la época de instituto.

 

Aspecto actual del bar Escorpiu's
Aspecto actual del bar Escorpiu's

Esa época nos marcó tanto a algunos que mucho tiempo después, en el 2003, mi amigo Jordi Viñas y yo presentamos el cortometraje Salmoria Wars, dedicado a esas máquinas de arcade.

 

Otra cosa surrealista, visto desde la actualidad, es que las discotecas, exceptuando el Teatre, estaban dentro del pueblo, entre los bloques de pisos. En la calle Berenguer 11-13 teníamos la sala Infinity (antes Moustache) con sus famosas discusiones y peleas en la entrada del local; en la zona de los taxis teníamos la discoteca Dunhill, a esta fui una vez en plena época EGB (siempre me pregunto porqué me dejaron entrar) y aún recuerdo el tema que no paraban de poner: Babe, We’re Gonna Love Tonight del dúo Lime, super éxito de 1982 y que también ponían insistentemente en los autos de choque de la feria de Mollet. 

 

Lista de las discotecas, pubs y cines de Mollet de esa época (documento compartido por José Hidalgo)
Lista de las discotecas, pubs y cines de Mollet de esa época (documento compartido por José Hidalgo)

Música

Logo diseñado por el artista Carlos Sánchez Manils
Logo diseñado por el artista Carlos Sánchez Manils

Otra cosa, que para las generaciones actuales es desconocido, es que teníamos tiendas para comprar grabaciones de música, en esos momentos consistían en cintas de cassette y discos de vinilo.

 

Casi toda mi paga semanal iba a parar a la tienda de discos de la calle Berenguer Groucho-Disc (actualmente el local es un bar), cada sábado por la tarde me acercaba allí. Lo llevaban unos chicos muy amables que me ponían en el tocadiscos todo lo que les pedía, allí compré mis primeros discos de Tangerine Dream, NeuroniumVangelis, Kraftwerk, Pink Floyd o Mike Oldfield. Aún recuerdo lo contentos que se pusieron cuando les compré Zeit de Tangerine Dream, disco que nadie quería comprar por lo radical de su estética musical. Otra tienda de la época donde vendían discos era Instronic (situada justo en el principio de la calle Berenguer III, al lado del pub l'Endroit) o incluso en el mercadillo semanal.

 

A principios de los 80 se creó Ràdio Mollet, emitían desde un edificio de la calle Jaume I. En su momento fue toda una novedad que nos hacía mucha ilusión, era muy fácil participar en los programas y pedirles que emitieran alguna canción con una simple llamada. Al cabo de los años acabé haciendo algún programa musical en esta emisora junto a amigos como Marc Xicola, Josep Manel Ron o Sebastià Pi. En el 2001 tuve el honor de componer la nueva sintonía de Ràdio Mollet, la cual aún hoy se puede escuchar cada día.

 

Punk Molletense, mi hermano Roger
Punk Molletense, mi hermano Roger

En este pueblo disfruté de mis primeros conciertos de rock, en ese momento el Metal (entonces le llamábamos Rock Duro) estaba muy de moda al igual que el Tecno-pop. Recuerdo perfectamente cuando salió en 1980 la opera prima de Iron Maiden, vinilo que nos ponía insistentemente mi amigo Toni Llorens así como el único trabajo que grabaron el grupo punk Sex Pistols. Fue el primer "metalero" muñequera en brazo que conocí, gracias a él (con la intercesión de Toni Troyano) pude asistir a mi primer concierto de Mike Oldfield (Estadio Narcís Sala, 4 de junio de 1983). Toni también me presentó a otro personaje de Mollet, el genial dibujante Carlitos (Carlos Sanchez Manils), artista cuya obra representa a la perfección aquella época, fue un encuentro muy peculiar. Aprovecho para hacer un pase de sus dibujos porque realmente valen la pena, como podréis comprobar... ¡También teníamos Punks en Mollet!

El primer concierto que me viene a la mente es el de la banda de rock duro EVO, justo antes de hacerse conocidos (el batería, Ramón Solà, dirige actualmente la imprenta El Punt). Tocaron junto a otras bandas en un festival algo caótico (a uno de los grupos no se les presentó el batería), se celebró pegado a uno de los muros externos del antiguo campo de fútbol que estaba situado exactamente donde ahora está el Parc de Les Pruneres.

 

Un grupo habitual en Mollet era la banda Azufre (en ella tocaba el reconocido guitarrista Tony Baena) el cual escuché numerosas veces en todas sus variantes, al igual que mi banda favorita de la zona: el grupo GOLEM. Formación de rock progresivo, con reminiscencias a Jethro Tull, que se merecían más éxito del que tuvieron dada su gran calidad, en Inglaterra hubieran tenido más futuro. La banda estaba dirigida por el cantante, flautista, compositor y técnico de sonido Jordi Díez, él se encargó, posteriormente, de gran parte de las producciones de ERIN y de introducirme en el mundo de la producción musical. Con los años hice gran amistad con los demás miembros de la banda, sobre todo con el guitarrista Josep Lluis Xancó y el baterista Pepe Lafuente, este último ayudó mucho a ERIN en varias ocasiones.

 

Un concierto memorable, aunque lo escuché desde fuera por falta de presupuesto, fue cuando en agosto de 1984 se presentaron en Mollet la famosa banda Barón Rojo, eso fue en el centro del pueblo, en el antes mencionado antiguo campo de fútbol (pero esta vez dentro de él). Ese día recuerdo que mucha gente mayor y comercios tenían como miedo, como si fuera a pasar algo peligroso con los seguidores del grupo. Mi amigo Paco Astorga, igual de pobre que yo, pudo entrar por gentileza de Tavi Mill, después hablaré de ellos.

 

En los 80 era la cosa más normal del mundo ver grupos en directo en los locales de Mollet: La Marieta, Pub Estudi, Via Finale, L'Endroit, Transit… Actualmente las nuevas legislaciones han acabado con esa parte de la cultura. Mención a parte el añorado local Bar Pirata, uno de los pocos sitios que he conocido especializados en Hard Rock y Metal, aunque allí no hacían recitales podíamos disfrutar de buena música y del pase de algún concierto de bandas míticas en VHS.

Entrada para el concierto de Barón Rojo en Mollet (documento de Pako Reche)
Entrada para el concierto de Barón Rojo en Mollet (documento de Pako Reche)

Estudiar música era posible aunque aún no teníamos escuela municipal por entonces, un lugar curioso era la tienda de electrónica llamada Instronic (antes citada). En el fondo tenían una sala donde vendían teclados Hammond y una salita a la derecha donde el profesor y compositor Víctor García-Acín daba clases, allí empecé en 1983 (después de un tiempo de ser autodidacta). Gracias a él empecé mis primeras actuaciones, la primera fue exactamente en una obra de teatro en la que él tocaba y me invitó a participar, se celebró en 1984 en el instituto de FP de Mollet, ese día hice amistad con el  técnico de sonido de la sala, Joan Carles, actualmente muy conocido por su empresa So JC.

 

Jaume Mayolas (dibujo de Josep Canet Ferrés)
Jaume Mayolas (dibujo de Josep Canet Ferrés)

También disponíamos de una tienda de música, Pianos Mayolas, regentado por Josep Mayolas (Mollet del Vallès, 1928-1999), allí en los 80 compré mi primera guitarra decente. Jaume me ayudó muchísimo en mis inicios profesionales con la música, gracias a él, en relación a ERIN, conocí al futuro bajista de la banda, Alberto Pita. Cuando Mayolas nos dejó tuvimos la suerte de que Paco Zarrias abrió la tienda de instrumentos Musical Mollet.

 

Otra actividad importante que inicié en 1986, junto a otras amistades, fue mi participación en la coral Sant Vicenç, creada y dirigida por el insigne músico molletense Pelegrí Bernial i Castells. Vital en mi aprendizaje musical y gran fuente de experiencias, viajes y amistades. En ella conocí a dos futuros miembros de ERIN: a la pianista Sara Estaún y al intérprete de instrumentos de caña Emili Legaz (miembro fundador del grupo Xarop de Canya).

 

Por entonces el ayuntamiento funcionaba con menos burocracia, Mollet aún era un pueblo, y podías ser atendido personalmente con suma facilidad cuando querías hacer una propuesta cultural. Gracias a eso llegué a organizar varios festivales de guitarra o incluso traer a mi maestro Francesc de Paula, gran concertista de guitarra, a La Marineta. A su vez el ayuntamiento también me invitó, como interprete de guitarra, a las primeras ediciones de la Fira d’Artesans.

Amistades

Para ir acabando hablaré de mis amistades en Mollet, muchas de ellas vitales para la futura génesis de ERIN.

 

Como al principio comentaba, el tipo de chavales que había en mi escuela de EGB, y el entorno en general, no acababan de armonizar con mis motivaciones. Fue durante mi época de instituto en el Vicenç Plantada que se cumplió el dicho: “Dios los cría y ellos se juntan”. Allí tuve la suerte de descubrir a una de las rarezas del instituto: a Paco Astorga, guitarrista con inquietudes musicales muy similares a las mías, estuvimos tocando y estudiando juntos música durante un tiempo. Gracias a él conocí a otros músicos que pululaban por allí, como el bajista Josep Manel RonTavi Mill (cantante del grupo Cuñados Violentos entre otras formaciones). En el mismo instituto empezamos todos nuestras primeras experiencias rockeras en la sala de teatro, hasta entonces estaba yo muy concentrado con la guitarra clásica. Durante mi estancia en el instituto desarrollé bastantes actividades musicales: conferencias, conciertos, e incluso escribí música para una obra de teatro: Cap cap pla no cap al cap del replà.

 

Gracias a Paco también conocí a un grupo de personas muy peculiares, eran, como yo los denomino (incluyéndome a mi) la generación Félix (Félix Rodríguez de la Fuente). Eso fue aproximadamente en 1984, eran una rara avis: chicos y chicas de unos 15 años amantes de la naturaleza, el excursionismo, estudiosos de la fauna y la flora (fósiles y minerales incluidos), el ecologismo, el pacifismo, implicados con la cultura… ¡toda una rareza en Mollet!

 

Juntos pasamos unos fantásticos años compartiendo reuniones, excursiones, viajes, conciertos, fiestas… Incluso se creó en 1984 un grupo cultural muy activo, propulsado por el incansable Jordi Bertran, llamado ATHENE “Grup per a la Conservació i Estudi de la Natura”. Esta asociación tuvo bastantes años de actividad, el ayuntamiento nos cedió un local en el carrer de la Pau, situado justo donde actualmente está el Parc de les Pruneres. Todo acabó cuando el ayuntamiento, para sorpresa nuestra, derribó el local, ese mismo día tuvimos que ir deprisa y corriendo a desalojar todo el material de la sede.

 

Este grupo de personas tenía gran magnetismo, continuamente se adherían nuevos miembros. Uno de ellos era un estudiante de teatro que ya lo teníamos visto de Mollet por hacer algunas rarezas, hablamos de Sebastià Pi: actor, cantante, profesor, animador infantil, bailarín de claqué y muchas cosas más. Enseguida que le conocí hicimos una gran amistad y empezamos a trabajar juntos. Compartimos numerosos proyectos de música, radio, animación y teatro, fue, técnicamente, el primer batería de ERIN.

 

La mayoría de estas amistades eran muy aficionadas a la música, de hecho muchos tocaban instrumentos o cantaban. Entre ellos llegué a tocar con Quim Galán (flautas de pico) o Juanma Izquierdo (guitarra acústica), también muchos de sus miembros participamos en la antes mencionada coral Sant Vicenç, como por ejemplo Ester Costa, Paqui Esteban, Andreu Monblan o, nuevamente, Quim Galán. Pero de entre ellos he de destacar a dos futuros miembros de ERIN: José Luís Lozano (guitarra eléctrica) y el diseñador y creativo visual de la banda Marc Xicola, hijo del eminente pintor Jaume Xicola. Gracias a Lozano conocí al batería definitivo de ERIN: Carles Lacueva.

 

A mediados de los 80 estos amigos descubrimos la música folk y sus variantes. Nos gustaban tanto los artistas más tradicionales, como el grupo gallego Milladoiro o el intérprete de arpa Emilio Cao, como las formaciones que fusionaban esa música con el rock, a destacar el grupo Labanda. Tenían un imaginario totalmente relacionado con nuestras aficiones y forma de pensar. El interés fue tan grande que llegamos a disfrutar de esa música en multitud de festivales, como por ejemplo el Festival Intercéltico de Lorient (Bretaña francesa) o incluso en algún viaje por Irlanda.

 

Este estilo más el poso que ya teníamos del rock progresivo fue el detonante de la creación del grupo ERIN. Llegados a este punto, y directos al año 1989, ya estamos preparados para iniciar la biografía de la banda ERIN.

Miembros fundadores del grupo ERIN, de izquierda a derecha:

Víctor Estrada, Carles Lacueva, Sara Estaún, José Luís Lozano, Alberto Pita y Emili Legaz.

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Equipamiento para tocar el theremin

Por Víctor Estrada

 

Me he dispuesto a escribir este artículo como respuesta a una pregunta que me hacen muchas personas que quieren iniciarse en tocar el theremin:

 

¿Qué equipamiento hace falta para empezar a tocar el theremin?

 

Doy por hecho que quien lea este artículo tiene claro qué es un theremin y por eso mismo desea adquirir uno y estudiarlo, en caso contrario aconsejo leer antes este artículo:

 

El theremin ante nuestra percepción

Introducción

A la hora de adquirir un theremin y su equipamiento es muy fácil cometer algunos errores sin una información previa, esta sólo la pueden ofrecer los thereministas que ya hemos cometido esos errores o investigado soluciones a medida que nos hemos encontrado con algunas contrariedades. Para empezar comentaré que es diferente el equipamiento para estudiar en casa que el que utilizaremos en los conciertos. Lo iré explicando paso a paso.

Lo primero que debemos tener claro es que aparte del theremin nos hará falta un soporte adecuado para él, un amplificador y un cableado específico.

Tipo de theremin apropiado para estudiar y tocar en concierto

El mercado del theremin no es excesivamente amplio, abundan algunos modelos que sirven como primer contacto, otros son más bien juguetes o los hay que pueden ir bien para crear efectos más que música. Me voy a centrar en uno de los pocos modelos que van bien para estudiar y tocar en directo, me refiero al Etherwave Standard de Moog Music. No estoy diciendo que no hayan otros modelos, sólo conozco este, a parte del Etherwave Pro (que ya no está a la venta), y si en algún momento pruebo otro que cumpla una serie de requisitos lo añadiré a la lista. Por ejemplo, la misma empresa Moog Music fabrican otro modelo llamado Theremini y este no es apto para estudiar correctamente.

 

Los requisitos son muy básicos:

  • Debe tener una tesitura de por lo menos 3 octavas.
  • Una linealidad lo suficientemente controlable para interpretar música.
  • Un tamaño correcto para la ergonomía de nuestro cuerpo y brazos.

 

La mayoría de los theremines “no aptos” que he probado, tanto caseros como de factorías, suelen tener muy poco tamaño, ser incómodos de manejar o tener una progresión tonal  incontrolable e impredecible. Incluso parámetros como la cantidad de octavas o el timbre podrían quedar en segundo plano si se cumplen los otros requisitos de tamaño y linealidad.

En la península Ibérica el distribuidor de Moog Music es la compañía Mas Acoustics:

 

https://masacoustics.com

 

Encontraremos diferentes variantes y precios del Etherwave Standard. A nivel de ejecución musical todos los modelos son idénticos, la diferencia de precio son en características no importantes para un intérprete, es decir, el más barato cumple perfectamente su cometido. Sólo aconsejo que se fijen en esas funciones extra los músicos interesados en la música electrónica y el control de módulos externos con el theremin. Hay una versión “móntelo usted mismo” (Kit) que si no se tiene pericia en montaje electrónico mejor no mirar esa opción:

 

https://masacoustics.com/15-theremin-moog

Etherwave Standard de Moog Music
Etherwave Standard de Moog Music

Amplificador

En este caso tenemos mucha más libertad, se puede decir que no existe un amplificador especializado para theremin como ocurre con las guitarras y bajos eléctricos. Al principio cualquier modelo sirve, después, con el tiempo, escogeremos el que tenga el “timbre” más apto para nuestros propósitos. Si por suerte tenemos (o nos dejan) un amplificador de guitarra, bajo o voz en casa ya nos servirá perfectamente. Lo único imprescindible es que tenga entrada (IN) de jack grande para evitar utilizar adaptadores. Voy a desarrollar el tema diferenciando entre amplificador de estudio y de directo.

Amplificador para estudiar

Se presupone que estaremos en una habitación tamaño normal y tocaremos solos. En este caso cualquier amplificador (se sobreentiende que lleva el altavoz incorporado) servirá, si hay que comprar uno recomiendo que no sea de gran potencia, uno pequeño y de pocos vatios servirá, si tiene ecualizador mejor. El requisito principal es que tenga entrada (IN) de jack grande.

Amplificador para conciertos

Puede ser exactamente el mismo para estudiar pero en este caso debe tener unas características especiales.

 

  • Potencia. Para empezar debe tener la suficiente potencia, que no quiere decir muchísima, para tocar con los otros músicos del espectáculo. Por ejemplo, si toco con un pianista el amplificador debe ayudarme ha escucharme a mí mismo y dar la potencia suficiente para que el público escuche compensados el volumen del piano y el theremin. Para entenderlo mejor, el theremin debería llegar a sonar igual de potente que un violín, un cantante o cualquier otro instrumento acústico.
  • Ubicación. El amplificador debe estar colocado muy próximo a nuestros oídos (hay razones muy importantes para ello), por lo que debe tener un tipo de soporte para elevarlo hasta nuestras cabezas. Hay modelos que ya vienen preparados en su parte inferior para poder colocarlos en un soporte estándar de micrófono, en este caso deberemos eliminar del soporte un complemento que suelen llevar que se llama jirafa.
  • Timbre. En este caso el theremin debe sonar como queremos que el público nos escuche. Es importante estar contentos con el timbre que nos ofrece el amplificador, si tiene un buen ecualizador eso nos ayudará mucho, sobre todo, en mi caso, que se puedan recortar los armónicos al máximo para suavizar las asperezas de los armónicos superiores.

Cableado de conexión

Aunque este punto es muy simple hay algún detalle a tener en cuenta.

 

El cable de conexión para el modelo de theremin que estoy hablando es el estándar de jack grande, el mismo que usan las guitarras eléctricas y los bajos. En nuestro caso hay un detalle importante a tener en cuenta: uno de los extremos debe tener forma de codo, este es el extremo que irá conectado al theremin. Esto es así ya que evitaremos que el cable sobresalga del theremin y lo toquemos con nuestro cuerpo, el otro extremo debe ser recto ya que es más cómodo para conectar al amplificador. Otra cosa a tener en cuenta es que el cable debe ser de unos cinco metros de largo ya que debe ir muy holgado sin que esté tenso en ninguno de sus extremos.

Soportes para el theremin y el amplificador

Este es un punto muy importante y que tenemos que sincronizar con la compra del theremin.

Soporte para el theremin

El modelo Etherwave tiene en su parte inferior un orificio con rosca, está pensado para que podamos enroscar el theremin en un soporte estándar de micro, este debe ser de tamaño normal (hay de muchos tamaños). Lo tenemos que comprar a la par que el theremin para poder utilizar correctamente el instrumento desde el primer día.

El soporte lo podemos comprar directamente sin jirafa pero en caso de que lo compremos con ella nos tenemos que asegurar de que sea extraible, en algunos casos esta fija y eso impediría poder colocar el theremin en el soporte. Otra cosa importante es que la base del soporte debe ser tipo base redonda y no trípode como es habitual. Esto es importante ya que al acercarnos al theremin (mientras estamos tocando) podríamos golpear con nuestros pies alguna de las patas del trípode, o estas entorpecerían nuestros movimientos de acercamiento a la tesitura aguda.

 

Hay un importante detalle a tener en cuenta: el Etherwave es un producto americano y utilizan el calibre de rosca típico de la zona, es un calibre más grande que el europeo. Esto hace que no podamos enroscar el theremin en la mayoría de los soportes europeos, la solución es fácil pero tenemos que hacer la gestión el mismo día que compremos el soporte, debemos adquirir un adaptador para convertir el calibre grande a pequeño. Ese adaptador se puede dejar fijo en el Etherwave y así no tendremos que pensar más en el tema.

Soporte para el amplificador

El soporte volverá a ser uno de micrófono sin jirafa pero nos tenemos que asegurar que sea robusto para que aguante bien el peso del amplificador, la base, en este caso, es recomendable que sea tipo trípode ya que son más estables. Tendremos que informarnos si la base del amplificador es de rosca grande o pequeña para comprar otro adaptador, en Europa, lo normal, es que ya vengan con rosca pequeña al igual que los soportes.

Auriculares

En alguna ocasión me preguntan si es recomendable utilizar auriculares conectados al theremin para estudiar o tocar en directo. Mi opinión es que no, hay dos razones para ello:

 

  • El cable del auricular afecta al campo electromagnético de las antenas.
  • La sensación, sobre todo en directo, es antinatural. Se percibe una sensación de aislamiento que impide interactuar correctamente con el entorno de la sala y los otros músicos. Yo lo he probado numerosas veces y me es muy molesto tocar en esas condiciones, no pasa nada en probar y comprobar si os pasa lo mismo.

Otros complementos

Una pregunta habitual es si podemos conectar procesadores de señal (popularmente llamados pedaleras) al theremin. Obviamente sí pero mi opinión al respecto es me gusta que el theremin suene a theremin. Hay procesadores increíbles que pueden convertir su sonido en otro cualquiera pero creo que para eso ya tenemos otros controladores más fáciles de manejar. Es una cuestión totalmente personal y tiene que ver mucho con el estilo musical que estemos interpretando.

Los únicos que yo utilizo muy puntualmente es un poco de reverberación si la sala es muy seca y eco (delay) si estoy tocando estilos electrónicos, la pureza del theremin se mantiene pero le damos una aportación interesante.

Dicho esto hay dos pedales que yo utilizo y sí creo que son muy útiles, estos añaden funciones muy importantes al theremin y estaría muy bien que algún diseñador los incorporara de fábrica a futuros theremines, son los siguientes:

 

Indicador luminoso de tono

En general no es necesario ningún “chivato” de tono si tocamos como solistas junto a un instrumento de acompañamiento. El problema viene cuando, por ejemplo, estamos tocando con un cuarteto de cuerda y no somos solistas, sino que formamos parte del contrapunto de la obra y paramos en muchas ocasiones. En este caso, después de varios compases de silencio, tal vez debamos empezar con una nota muy concreta y sin glissando, en este caso el pedal de indicación de tono nos permitirá previsualizar la nota de inicio. Buscaremos la nota con la vista y no el oído, así atacaremos afinados a la primera, después ya no tendremos que mirar el pedal hasta la siguiente parada.

 

Hay que pensar que mientras los demás músicos están tocando no podemos molestarlos con nuestras búsquedas de tono de oído, ni entrar en cada frase con un barrido de tonos (glissando). A parte de ser muy molesto y antiestético, es muy poco profesional en un contexto de música clásica. De todas formas hay músicos que se defienden muy bien encontrando el tono tocando en pianississimo, hacerlo así en mi caso me ha causado muchos problemas.

 

El modelo que actualmente utilizo es el “HT-2 Chromatic Tuner” de la empresa HardWire pero hay multitud de marcas que hacen lo mismo. Lo único imprescindible es que se vean muy bien las indicaciones de nota en la oscuridad y que tenga la función “Thru”, esto es importante para poder usar las funciones del pedal aunque esté sonando el theremin. Hay que pensar que esos pedales son para guitarra, cuando el guitarrista busca el tono para afinar, el mismo pedal anula el sonido de la guitarra para que el público no la escuche. Esto a los thereministas no nos interesa y lo evitaremos gracias a la función Thru.

Ampliador de octavas

Este es un procesador realmente útil. El Etherwave tiene tres octavas perfectamente controlables, a medida que bajamos la tesitura vienen los problemas. También tenemos un límite en agudos, cuando llegamos a unos milímetros de la antena vertical ya no podemos subir más tonos.

 

El ampliador de octavas soluciona esto a la perfección, podemos ampliar dos octavas extras tanto la zona aguda como la grave, además, sin tenernos que desplazar de la zona cómoda del theremin. Yo utilizo el famoso Whammy de la empresa DigiTech, además de esa ampliación extra de octavas este pedal te permite añadir una segunda voz a la nota original, esta función ya no la utilizo tanto.

Este pedal aunque pensado para guitarra es una gran ayuda para el theremin
Este pedal aunque pensado para guitarra es una gran ayuda para el theremin

Resumiendo

 

 

Primer día de compras:

  • Soporte: pie de micrófono tamaño estándar sin jirafa, si no tiene en su extremo superior opción a rosca americana comprar el adaptador para pasar de rosca grande (americana) a pequeña (europea), la base deber ser base redonda pesada.
  • Cable: unos 5 metros de cable con extremos jack grande, uno de ellos en forma de codo y el otro recto.
  • Amplificador: para empezar uno cualquiera con entrada jack grande, en el futuro, para los conciertos, adquirir uno con las características antes comentadas (Amplificador para conciertos).

En el futuro (muchas horas de prácticas después…):

  • Amplificador y su soporte para actuaciones en directo.
  • Pedales para ampliar los recursos del theremin.
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El theremin ante nuestra percepción

Por Víctor Estrada Mañas

 

Introducción

Van pasando los años y parece que fue ayer cuando empecé a interesarme por el theremin, esto sucedió en el 2004 y desde entonces se han acumulado innumerables horas de investigación, estudio y experiencia: clases, asesoramiento y reuniones con importantes thereministas; posteriormente: conciertos, conferencias y la organización y participación en  festivales y espectáculos,  y mi faceta durante años como pedagogo.

 

Gracias a todas esas actividades he conversado con multitud de personas sobre este instrumento, las que hacían su primer acercamiento al theremin me solían (y suelen) hacer una serie de preguntas muy peculiares y recurrentes desde el punto de vista de un thereminista. Esto demuestra la gran rareza que es el theremin y como nuestra percepción tiene problemas para entenderlo.

 

Este artículo está pensado para dar a conocer estas cuestiones y, sobre todo, ahorrarme repetir una y otra vez las mismas respuestas.

¡Es un instrumento musical!

Es obvio, pero hay personas que lo ven más bien como un aparato con unas instrucciones de uso. El theremin es como todos los instrumentos: tiene su tesitura, articulaciones y dinámicas; mecánica de ejecución, técnicas y demandas posturales, es decir, como todos los instrumentos del mundo y de la historia, por lo cual:

 

Hay que conocer, aprender y practicar esos recursos para poder interpretar obras correctamente, para eso siempre han habido dos opciones:

  • La forma imprevisible y lenta (o nula): autodidacta
  • La forma segura y directa: con un profesor

Con una sola clase o asistiendo a un taller (los famosos “workshops”) no se puede aprender ningún instrumento. En ocasiones se me presentan personas que hacen una clase, me invaden con preguntas y creen ya tienen base para espabilarse solas: NO, el theremin, para tener un nivel respetable, hacen falta años de conocimientos, práctica y seguimiento por parte de un profesor, esa es la realidad de todos los instrumentos musicales.

 

 

¡No es el instrumento más difícil del mundo!

Muchas personas perciben el theremin como un instrumento pensado para una pequeña élite de superdotados. No es así. Con el asesoramiento de un profesor es un instrumento al alcance de cualquier persona, por ejemplo, tocar el violín es mucho más difícil. Como cualquier otro instrumento, simplemente hace falta un programa de trabajo coherente y estudiar con cierta constancia, en pocos meses tendremos buenos resultados.

 

 

¡No es un electrodoméstico!

Me he encontrado numerosos casos en los que me llama alguien que se acaba de comprar un theremin y me pregunta: ¿podríamos quedar algún día y me explicas como va eso del theremin?

 

El theremin no es como un utensilio que te explican las instrucciones y ya se sabe como funciona, me remito a lo dicho en el tema anterior.

 

 

¡No sirve para hacer coreografías!

Otro tipo de personas, las que se dedican a actuaciones con coreografías o acciones artísticas (performance), están convencidas de que se puede gesticular, moverse libremente o teatralizar mientras interpretamos con un theremin. ¡Con el theremin no! En una ocasión, durante la grabación de un vídeo, el director me criticaba de que... ¡Me movía muy poco mientras tocaba el theremin!

 

El theremin se podría considerar como el instrumento más estático de la historia. Supongo que el problema son muchas fotografías de promoción donde salen algunos thereministas con posturas peculiares y artísticas.

 

Otra cosa es que con el theremin se estén ejecutando técnicas menos estáticas como son los glissandos libres o algunos efectos peculiares, quitando eso, el thereminista tiene que moverse milimétricamente.

 

 

¡Hay que seguir un orden!

Siempre me preguntan si con el theremin puedo utilizar procesadores de sonido (popularmente se les llaman pedaleras) o algún tipo de efecto, a veces parece como una prioridad urgente del alumno.

 

Claro que sí, cualquier cosa que suene es susceptible de ser procesada pero… ¿No es mejor primero preocuparse de saber tocar el theremin? Otra cuestión: ¿No es suficientemente bonito el sonido natural del theremin?

 

Yo soy del pensamiento que el theremin tiene que sonar a theremin. Si en una grabación escucho un sonido que no suena a theremin, ¿como puedo saber que es un theremin? Ese sonido lo tocas con un teclado y así no te complicas tanto la vida.

 

 

¡No hay truco!

Esto ya es para personas muy inocentes pero es una realidad.

 

Cuando un intérprete de theremin está tocando no está “moviendo hilos” ni haciendo el sonido “con la boca”. Increíblemente me lo han comentado muchas veces e incluso contentos de que habían descubierto el ¡truco del theremin!

 

 

¡Su física de funcionamiento pertenece a nuestro universo!

Esto que voy a explicar parece increíble pero es otra realidad.

 

En varias ocasiones han contactado conmigo personas que están convencidas de que la fuerza de la mente o lo que ellos llaman “energías” intervienen en la mecánica del theremin. Quieren utilizar el instrumento para sus grupos de meditación o para entrar en estados anímicos especiales.

 

No, el theremin es más simple y terrenal, para sonar utiliza la física que se enseña en las universidades. Lo único espiritual es lo que pueda aportar el músico a nivel creativo o de interpretación.

Otras preguntas recurrentes:

¿Hace falta tener theremin para aprender a tocarlo?

Es una duda sorprendentemente habitual. Para un músico parece una pregunta alucinante pero cada año me encuentro con este caso. ¿La razón?, supongo que como no se entra en contacto con el theremin más de una persona percibe que se puede empezar a estudiarlo sin tenerlo o algo parecido.

 

¿Son peligrosas las “ondas” del theremin?

Tranquilidad, el electromagnetismo no es un invento humano, forma parte de la naturaleza. La potencia electromagnética del theremin es comparable a la de un rudimentario receptor de radio. Hay aparatos que utilizamos diariamente muchísimo más potentes y siguen siendo inocuos.

 

Me he comprado un theremin muy barato llamado “Theremini” y quiero ser un virtuoso del theremin.

Vuelve a la tienda y que te lo cambien por un Etherwave Standard. El Theremini, a parte de tener un sonido muy digital, es más un juguete que un instrumento serio. Si fuera más grande para colocar el cuerpo y brazos correctamente le podríamos haber dado una oportunidad.

 

¡Me gusta la ciencia ficción y el cine de terror! ¡Quiero tocar el theremin!

El theremin no nació con o para la ciencia ficción ni el terror, en gran parte es un mito urbano. La inmensa mayoría de sonidos “thereminísticos” de series y películas son interpretados con teclados o sierras musicales, eso sí, los casos en los que tenemos un theremin de verdad hay que reconocer que son de primer nivel, léase: Ultimátum a la tierra (Robert Wise, 1951).

 

¡Me gusta la música electrónica! ¡Quiero tocar el theremin!

Este caso es parecido al anterior, el theremin, al ser un instrumento electrónico da la sensación de que pertenezca a ese estilo pero no es así. Hay que pensar que el concepto "música electrónica" no existía en los años 20 (S. XX) y el theremin fue concebido como un nuevo instrumento dentro de la música clásica.

En la música electrónica moderna no tiene tradición, hay casos aislados como por ejemplo alguno de los temas de la obra Oxygène del compositor Jean Michel Jarre y poca cosa más. Hay que pensar que el timbre del theremin parece más orgánico que electrónico. Un ejemplo que siempre doy tiene que ver con la flauta travesera, aunque es un instrumento hecho de metal está clasificado dentro de los instrumentos de sonido tipo madera. El sonido de la flauta travesera no tiene nada que ver, por ejemplo, con el de la trompeta.

Dicho esto, en la actualidad sí que tenemos un buen intérprete de theremin que, además de clásico, toca música electrónica, me estoy refiriendo a Ernesto Mendoza. Incluso yo, en mi obra electrónica International Space Music, lo he utilizado.

 

¿Cómo son las partituras para theremin?

Parece increíble pero esta pregunta es típica de muchos músicos profesionales.

Lo que suena en un theremin se puede escribir en notación musical, el theremin es un instrumento musical: tiene tesitura, articulaciones y dinámicas.

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Homenaje a José Luís Lozano (10 Noviembre 2018)

Homenaje a José Luís Lozano

El sábado 10 e noviembre fue un bonito día para todos los que conocimos y nos relacionamos con Lozano. Gracias a este evento pudimos reencontrarnos con amigos que en algunos casos hacía décadas que no veíamos. También nos pudimos reencontrar con antiguos compañeros de batallas musicales, ¡alguno llevaba tiempo sin pisar un escenario!, y tocar viejos temas que llevaban muchos años silenciados. Fue una velada inolvidable y todo gracias a nuestro amigo Lozano.

 

Para que todo esto fuera realidad tenemos que dar gracias a la Sala Fiveller por ceder el local; al diseñador Marc Mas por su magnífico cartel; al fotógrafo Jesús Ruiz Lobillo por inmortalizar el momento y a los imprescindibles Miguel Padilla y Javi Pequerul por aportar su equipo de sonido, montarlo (y desmontarlo), hacer de técnicos y coseguir que todo sonara fantásticamente, realmente hicieron un esfuerzo de incalculable valor.

 

Obviamente dar las gracias a todos los artistas que participaron: ERIN, Misery, Greenaway, Los Visitantes, Eventual, Toni Amaya, Ruben, Los Siguientes y Cridens Tributo, ¡y a todos los familiares y amigos que llenaron totalmente la sala!

Presentación del evento (Foto Raúl Alejandro)

ERIN (Foto Jordi Mayor)

Los Visitantes (Fotos Jesús Ruiz)

Eventual (Fotos Jesús Ruiz)

Toni Amaya (Fotos Jesús Ruiz)

Ruben (Fotos Jesús Ruiz y Jordi Mayor)

Los Siguientes (Foto Jordi Mayor)

Misery y Greenaway

Cridens Tributo

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Red Moon

El 2004 fue el año en el que me inicié en el theremin, enseguida lo utilicé en varias producciones y colaboraciones, fue un año muy intenso a nivel de investigación, estudio y promoción del instrumento. Tuve el privilegio de participar en la producción e interpretación del theremin en un tema que ese mismo año ganó el primer premio del concurso GarageBand organizado por la revista MacWorld, fue el tema Red Moon de la compositora Coshida. El concurso se realizó en el teatro Cats de Madrid el 7 de julio del 2004, esa noche tocamos el tema en directo en presencia del jurado. 

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Documental dedicado al theremin

El pasado 9 de septiembre tuve la oportunidad de actuar en A Coruña y grabar el documental "Sintesis de sonidos. Ep.1. El theremin". Agradezco a la productora Domuno por invitarme a participar en este interesante proyecto. Este evento tuvo lugar en el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología "MUNCYT" de A Coruña.

 

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Lògic "Música en temps digitals"

El pasado 29 de mayo se emitió el capítulo número cuatro del programa cultural "Lògic" del canal de televisión Betevé, en esta ocasión estuvo dedicado a la música en tiempos digitales. Tuve ocasión de tocar y presentar el theremin así como hablar de su historia y papel en la música actual.

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